domingo, 21 de agosto de 2011

Relato: El Comienzo



Desde hace un tiempo comencé con  la fantasía de ver a mi esposa teniendo  relaciones  con alguien más.


Cuando por fin me arme de valor y se lo comenté,  su reacción fue de asombro pero calmada, me dijo que era un juego peligroso por que de llevarlo a cabo podría gustarle.
Con el tiempo y después de mucho insistir con el tema, me confesó que le había despertado la curiosidad y se le antojaba estar con otro hombre, experimentar  otras caricias.

Sin embargo y pese a que mi esposa estaba considerando seriamente la posibilidad de estar con alguien más, me dejo muy en claro que no le agradaría que yo la viera, que no estaba lista para eso, por lo que mi fantasía de verla hacer el amor quedaría para después, no obstante la idea de que ella se fuera a la cama con otro aunque  yo no estuviera presente me encantaba, era algo que me llenaba de morbo y me excitaba muchísimo, por lo que decidí hacer todo lo posible para que sucediera.
 Ahora lo importante era ayudarle a mi mujer a encontrar un buen candidato.

¿Pero quién?

Antes de casarnos,  mi esposa que comenzó su vida sexual a los 16 años solo se había acostado con 4 de sus novios.


Y por un tiempo fue amante de su primer jefe, un tipo casado que era 17 años mayor que ella y a quien en este relato llamare “Víctor”.
Con Víctor el sexo era muy bueno ya que se conjuntaban la experiencia de él, con la belleza, cachondez y  juventud (19 años) de ella.

Mi esposa siempre ha sido una mujer ardiente y desde sus primeras relaciones disfrutó  mucho del sexo y siempre estuvo dispuesta a experimentar, solo necesitaba un buen maestro para convertirse en toda una experta.

Víctor fue ese maestro y al cabo de poco tiempo la alumna supero al maestro.



Después aparecí en su vida y para mi fortuna nos enamoramos y termino la relación con Víctor.
Habían pasado unos meses desde que me confesó que le gustaría probar con otro y  a mí se estaba volviendo una obsesión, en fin, el tiempo pasaba y cada que podía,  sacaba el tema, finalmente una noche después de hacer el amor comenzamos a platicar, las cosas se fueron dando y surgió el tema, decidimos que haríamos la prueba para ver cómo actuaban nuestros sentimientos ya que estábamos seguros que realmente esto sería un juego, solo una fantasía, seguimos con la plática hasta que se volvió algo muy cachondo y volvimos a hacer el amor, a la mitad del acto me dijo que había un tipo con el que le gustaría estar, le pregunte si estaba segura y me respondió que  si, por un momento pensé que bromeaba por lo que me detuve y mirándola a los ojos,  volví a preguntar, su respuesta fue contundente, si, es en serio.

Regresamos a lo que estábamos con más entusiasmo que nunca y termine rápidamente, después de un rato estando abrazados, me dijo que hacia un par de días se había encontrado a Víctor en la calle, le pregunte de quien se trataba, solo para ganar algo de tiempo pues conocía la respuesta.

Me dijo de quien se trataba de su ex jefe, nada menos que su maestro en la cama, también me comento que habían intercambiado teléfonos y que él le había llamado varias veces para invitarla a salir para platicar y que ella no había querido seguirle mucho el juego, le dije que si los dos estábamos de acuerdo, no sería una infidelidad, que deberíamos darnos un par de días para pensar si realmente estábamos decididos a dar el gran paso.

Durante varias noches fantaseamos con que ella se acostaba con su ex y ya se imaginarán como nos prendíamos, a los ocho días, mientras cenábamos acordamos que ella buscaría a su ex, y que si él lo intentaba, se dejaría seducir. 


Pasaron unos días más y una noche me dijo que Víctor le había hablado para insistir en su invitación y que finalmente habían quedado de verse el próximo sábado para tomarse una copa en el bar del hotel al que iban cuando eran amantes, por supuesto que la copa era el pretexto para llevarse a mi esposa a la cama, por fin lo que tanto anhelaba estaba por suceder.



Al día siguiente me fui a la oficina y no pude más que pensar en lo que podría pasar el Sábado por la noche, así pase la semana entre nervioso y excitado, el sábado llegue temprano a casa y me pidió que fuéramos al centro comercial, se arreglo el cabello, se hizo manicure, pedicure y se compro varios juegos de lencería para elegir el que usaría en la noche.


Como a las 7 pm comenzó a arreglarse, me puse a ver la televisión y esperé a que terminara, cuando salió estaba  espléndida, zapatillas  negras sin medias, coordinado de tanga y bra de media copa negros con lunares en rojo, un vestido rojo a la rodilla en picos, espalda descubierta  y con un escote pronunciado, rematando con un pequeño bolso negro.

Le dije que cuál era el plan, me miro fijamente con esos hermosos ojos suyos y con una sonrisa seductora me dijo que no preguntara, que regresaría tarde.

Se despidió de mí y salió por la puerta dejando un aroma delicioso a perfume.
Pasaron las horas y obviamente no me pude dormir sólo de pensar en lo que estaría sucediendo, como a las cuatro de la mañana se escucho el ruido de la puerta de la calle, era ella. 

Yo estaba súper nervioso y excitado por la situación, me quedé paralizado en nuestra recámara, al poco rato, ella entró a la recámara y cerró la puerta, se me quedó viendo, sus ojos tenían una expresión traviesa y supe que había pasado algo, le pregunté qué había sucedido, sonrió y me dijo ¿En serio quieres saber?


Era verdaderamente candente la situación, estaba fascinado y excitado, quería saber hasta el último detalle de su aventura por lo que le pedí que me contara todo, ella se quito los zapatos, se sentó en el borde de la cama, me pidió que le ayudara con el cierre del vestido y desvistiéndose lentamente hasta quedar desnuda,  comenzó su relato.
Llego puntual a la cita y ahí estaba él, estaba sentado en la barra tomando una cerveza y fumando, ella estaba nerviosa, se acerco lentamente  y lo saludo tímidamente, le ofreció una copa, ella pidió algo de tomar, él le encendió un cigarrillo y comenzaron a charlar.

Platicaron de todo y nada, a medida que transcurría el tiempo ella se sentía más cómoda y segura de sí misma, comenzó a provocarlo con la mirada, el respondió colocando disimuladamente una mano sobre su pierna, al cabo de unos minutos comenzó a frotarla delicadamente, ella respondió abriendo ligeramente las piernas para permitirle ir más allá,  él le acaricio el cabello con su otra mano y la atrajo suavemente.

Se fundieron en un cálido beso y él le dijo al oído ¿Quieres subir?,  ella lo volvió a besar.

Después de pagar la cuenta caminaron al lobby tomados de la mano, pidieron una habitación y tomaron el elevador, apenas se cerraron las puertas  él se coloco atrás de ella y comenzó a besarle el cuello  y a frotar sus senos con sus manos, ella  hecho la cabeza hacia atrás y pego sus nalgas en la entrepierna de él y pudo sentir la firmeza de su erección, el elevador se detuvo en el tercer piso y salieron en busca de la habitación, entraron.

Encendieron la luz, cerraron la puerta detrás de ellos y caminaron tomados de la mano hacia el centro de la habitación, el se coloco frente a ella y comenzaron a besarse, tímidamente al principio pero fueron aumentando la intensidad de los besos, su lengua entro en la boca de mi esposa y comenzó a hacer círculos alrededor de la lengua de ella que respondió de la misma forma, mi esposa tenía una mano en la espalda de él y mientras se besaban comenzó a frotarle el miembro por encima del pantalón, después de un par de minutos ella puso sus manos en los costados de la playera tipo polo de el y comenzó a levantársela, él la ayudo y mientras  se quitaba la playera ella le acariciaba el pecho con las manos.

Cuando se quedo  con el torso desnudo comenzó a acariciarle un seno por encima del vestido dándole pequeños pellizcos en el pezón erecto mientras volvían a besarse, el bajo el cierre de su vestido y lo deslizo por debajo de sus hombros para dejar al descubierto su bra y pasando sus manos por su espalda lo desabrocho, dejando libres  sus pechos, el comenzó a frotarlos mientras que ella se contoneaba pegando su pelvis a la de él y doblando sus piernas froto sus pechos contra el miembro endurecido de el al tiempo que le desabrochaba el pantalón, le bajo los pantalones mientras pasaba su lengua  por su pecho, el quedo en interiores, ella fue besando su abdomen y mientras se ponía en cunclillas lo despojo de su bóxer para dejar libre frente a su cara el miembro de Víctor.
 Ella  lo tomo con una mano y varias veces paso suavemente su lengua de la base a la punta,  lo rodeo con su puño y lo froto de arriba abajo un par de veces y sin más se lo metió en la boca, lo tomo de las nalgas, cerró los ojos y siguió con el mejor sexo oral que jamás había hecho.

Ella acariciaba con su lengua y sus labios el miembro de Víctor y le daba pequeños mordiscos para volver a metérselo en la boca.

Al cabo de un rato ella se separo un poco, lo tomo del miembro y sin soltarlo lo llevo hacia la cama, estando cerca de la orilla volvió a introducirse el miembro de él en la boca, esta vez agachada mientras él le bajaba por completo el vestido, ella levanto un pie y después otro para que el vestido quedara completamente fuera, él comenzó a bajarle la tanga y ella con una mano lo ayudo, de nuevo un movimiento de pies y estaba completamente desnuda excepto por las zapatillas, ella continuaba con el sexo oral mientras que él le acariciaba la espalda y las nalgas con las manos, ella tenía las manos alrededor de la cintura de él.

Así estuvieron algunos minutos hasta que él se separo un poco para sentarse en la cama y recostarse, mi esposa se coloco encima de él quedando su pubis a la altura de su cara y viceversa para fundirse en un delicioso 69.
Así estuvieron un rato hasta que mi mujer tuvo un orgasmo, él se sentó casi en la orilla de la cama, ella se levanto y con los pies en el suelo se puso de espaldas a él para frotar sus nalgas en el pecho de Víctor quien se estaba colocando un condón en ese momento, ella se dio la vuelta y se puso a horcajadas sobre su miembro, lo tomo con una mano para frotar su clítoris con el, mi esposa estaba excitadísima, estaba lubricada a más no poder, froto un par de veces más su clítoris con el miembro de Víctor y guiándolo con la mano de un movimiento firme, se “sentó” a horcajadas sobre su amante para introducirse su miembro hasta el fondo.

Apoyo sus manos en los hombros de Víctor y comenzó a realizar movimientos de atrás a adelante con la pelvis,  después de unos minutos así y sin permitir que su miembro se “saliera”, el recostó su espalda en la cama, ella puso sus rodillas sobre la orilla de la cama, él la tomo de la cintura y comenzaron a moverse otra vez, mi esposa se acariciaba el clítoris con una mano y se apoyaba con la otra mientras que Víctor se la metía una y otra vez, los movimientos de mi mujer se aceleraron y Víctor que a pesar del tiempo conocía bien sus reacciones supo que estaba por venirse otra vez y comenzaron a moverse más rápido, un minuto después ella tenía el segundo orgasmo de la noche, después de una breve pausa, se levantaron de la cama, se abrazaron y se besaron, ella se acostó en la cama  y él se quito el condón y apoyando sus rodillas en la cama se sentó a horcajadas en ella quedando su miembro entre los pechos de mi esposa, ella tomo sus pechos con sus manos y los junto para que el frotara su miembro entre sus pechos al tiempo que ella le daba algunos lengüetazos en el miembro con cada movimiento de él.

Después de un rato él se hizo hacia atrás para penetrarla estilo misionero, ella abrió sus piernas para recibirlo, el apoyo sus manos en la cama detrás de las rodillas de ella para subir sus piernas en sus hombros, se coloco un nuevo condón y la penetro.

Ella coloco sus piernas alrededor de la cintura de él  y comenzó a mover su  cadera al ritmo de él, mi esposa se mueve delicioso y él se lo metía una y otra vez mientras la besaba y le mordía los pechos, al cabo de unos minutos mi esposa subió sus piernas a los hombros de Víctor  y continuaron haciéndolo,  como pudo Víctor  le quito las zapatillas y comenzó a morderle y chuparle los dedos de los pies a mi mujer, al mismo tiempo que le metía y sacaba con fuerza su miembro sujetándola de la cadera, ella se retorcía de placer y le ponía sus pies en la boca para que él los besara, mordiera y chupara.
Cuando llegamos a esta parte del relato yo estaba muy caliente y comencé a acariciarla, su cuerpo estaba impregnado de los besos de otro hombre  y me parecía delicioso, tenia uno de sus hermosos pies en la boca cuando ella continúo con su relato.
Ella estaba a punto de venirse por tercera vez con las embestidas de Víctor, cuando comenzó a notar que la respiración de él se aceleraba, en ese momento  supo que el  estaba a punto de terminar y quiso apurarse, por lo que comenzó a mover su cadera en círculos,  no había nacido el hombre que resistiera ese movimiento y Víctor no fue la excepción, mi mujer lo mordió en el hombro cuando tuvo su orgasmo y menos de un minuto después sintió en su interior el calor y los espasmos de la eyaculación de su amante.
Se abrazaron un largo rato, después el se levanto despacio, camino hacia el baño y  tiro a la basura el condón, camino hacia su ropa y busco un paquete de cigarrillos y un encendedor, se recostó en la cama y abrió el paquete, todavía desnudos, se fumaron un cigarrillo como en los viejos tiempos, después  comenzaron a vestirse.
En el estacionamiento del hotel, él se despidió con un beso y pregunto, cuando nos volveremos a ver?
No lo sé, le respondió, cada quien tomo su auto y partieron.

Yo me moría de ganas de hacer el amor con ella, su pubis olía a sudor y lubricante de preservativo, su cuerpo despedía un excitante aroma, mezcla de sudor, saliva, su perfume y loción de hombre.

-Despacio, me dijo mi esposa, hice el amor toda la noche.

Braulio/08/11

1 comentario:

  1. Han seguido teniendo estas experiencias? que pasó con su relación?

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